Carta a los Galatas


  Gálatas 1 (Español-NVI)

1
Pablo, apóstol, no por investidura ni mediación humanas, sino por Jesucristo y por Dios Padre, que lo levantó de entre los muertos;
2
y todos los hermanos que están conmigo, a las iglesias de Galacia:
3
Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo les concedan gracia y paz.
4
Jesucristo dio su vida por nuestros pecados para rescatarnos de este mundo malvado, según la voluntad de nuestro Dios y Padre,
5
a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
6
Me asombra que tan pronto estén dejando ustedes a quien los llamó por la gracia de Cristo, para pasarse a otro evangelio.
7
No es que haya otro evangelio, sino que ciertos individuos están sembrando confusión entre ustedes y quieren tergiversar el evangelio de Cristo.
8
Pero aun si alguno de nosotros o un ángel del cielo les predicara un evangelio distinto del que les hemos predicado, ¡que caiga bajo maldición!
9
Como ya lo hemos dicho, ahora lo repito: si alguien les anda predicando un evangelio distinto del que recibieron, ¡que caiga bajo maldición!
10
¿Qué busco con esto: ganarme la aprobación humana o la de Dios? ¿Piensan que procuro agradar a los demás? Si yo buscara agradar a otros, no sería siervo de Cristo.
11
Quiero que sepan, hermanos, que el evangelio que yo predico no es invención humana.
12
No lo recibí ni lo aprendí de ningún ser humano, sino que me llegó por revelación de Jesucristo.
13
Ustedes ya están enterados de mi conducta cuando pertenecía al judaísmo, de la furia con que perseguía a la iglesia de Dios, tratando de destruirla.
14
En la práctica del judaísmo, yo aventajaba a muchos de mis contemporáneos en mi celo exagerado por las tradiciones de mis antepasados.
15
Sin embargo, Dios me había apartado desde el vientre de mi madre y me llamó por su gracia. Cuando él tuvo a bien
16
revelarme a su Hijo para que yo lo predicara entre los gentiles, no consulté con nadie.
17
Tampoco subí a Jerusalén para ver a los que eran apóstoles antes que yo, sino que fui de inmediato a Arabia, de donde luego regresé a Damasco.
18
Después de tres años, subí a Jerusalén para visitar a Pedro, y me quedé con él quince días.
19
No vi a ningún otro de los apóstoles; sólo vi a Jacobo, el hermano del Señor.
20
Dios me es testigo que en esto que les escribo no miento.
21
Más tarde fui a las regiones de Siria y Cilicia.
22
Pero en Judea las iglesias de Cristo no me conocían personalmente.
23
Sólo habían oído decir: "El que antes nos perseguía ahora predica la fe que procuraba destruir."
24
Y por causa mía glorificaban a Dios.


  Gálatas 2 (Español-NVI)

1
Catorce años después subí de nuevo a Jerusalén, esta vez con Bernabé, llevando también a Tito.
2
Fui en obediencia a una revelación, y me reuní en privado con los que eran reconocidos como dirigentes, y les expliqué el evangelio que predico entre los gentiles, para que todo mi esfuerzo no fuera en vano.
3
Ahora bien, ni siquiera Tito, que me acompañaba, fue obligado a circuncidarse, aunque era griego.
4
El problema era que algunos falsos hermanos se habían infiltrado entre nosotros para coartar la libertad que tenemos en Cristo Jesús a fin de esclavizarnos.
5
Ni por un momento accedimos a someternos a ellos, pues queríamos que se preservara entre ustedes la integridad del evangelio.
6
En cuanto a los que eran reconocidos como personas importantes --aunque no me interesa lo que fueran, porque Dios no juzga por las apariencias--, no me impusieron nada nuevo.
7
Al contrario, reconocieron que a mí se me había encomendado predicar el evangelio a los gentiles, de la misma manera que a Pedro predicarlo a los judíos.
8
El mismo Dios que facultó a Pedro como apóstol de los judíos me facultó también a mí como apóstol de los gentiles.
9
En efecto, Jacobo, Pedro y Juan, que eran considerados columnas, al reconocer la gracia que yo había recibido, nos dieron la mano a Bernabé y a mí en señal de compañerismo, de modo que nosotros fuéramos a los gentiles y ellos a los judíos.
10
Sólo nos pidieron que nos acordáramos de los pobres, y eso es precisamente lo que he venido haciendo con esmero.
11
Pues bien, cuando Pedro fue a Antioquía, le eché en cara su comportamiento condenable.
12
Antes que llegaran algunos de parte de Jacobo, Pedro solía comer con los gentiles. Pero cuando aquéllos llegaron, comenzó a retraerse y a separarse de los gentiles por temor a los partidarios de la circuncisión.
13
Entonces los demás judíos se unieron a Pedro en su hipocresía, y hasta el mismo Bernabé se dejó arrastrar por esa conducta hipócrita.
14
Cuando vi que no actuaban rectamente, como corresponde a la integridad del evangelio, le dije a Pedro delante de todos: "Si tú, que eres judío, vives como si no lo fueras, ¿por qué obligas a los gentiles a practicar el judaísmo?
15
"Nosotros somos judíos de nacimiento y no 'pecadores paganos'.
16
Sin embargo, al reconocer que nadie es justificado por las obras que demanda la ley sino por la fe en Jesucristo, también nosotros hemos puesto nuestra fe en Cristo Jesús, para ser justificados por la fe en él y no por las obras de la ley; porque por éstas nadie será justificado.
17
"Ahora bien, cuando buscamos ser justificados por Cristo, se hace evidente que nosotros mismos somos pecadores. ¿Quiere esto decir que Cristo está al servicio del pecado? ¡De ninguna manera!
18
Si uno vuelve a edificar lo que antes había destruido, se hace transgresor.
19
Yo, por mi parte, mediante la ley he muerto a la ley, a fin de vivir para Dios.
20
He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mí.
21
No desecho la gracia de Dios. Si la justicia se obtuviera mediante la ley, Cristo habría muerto en vano."


  Gálatas 3 (Español-NVI)

1
¡Gálatas torpes! ¿Quién los ha hechizado a ustedes, ante quienes Jesucristo crucificado ha sido presentado tan claramente?
2
Sólo quiero que me respondan a esto: ¿Recibieron el Espíritu por las obras que demanda la ley, o por la fe con que aceptaron el mensaje?
3
¿Tan torpes son? Después de haber comenzado con el Espíritu, ¿pretenden ahora perfeccionarse con esfuerzos humanos?
4
¿Tanto sufrir, para nada? ¡Si es que de veras fue para nada!
5
Al darles Dios su Espíritu y hacer milagros entre ustedes, ¿lo hace por las obras que demanda la ley o por la fe con que han aceptado el mensaje?
6
Así fue con Abraham: "Creyó a Dios, y ello se le tomó en cuenta como justicia."
7
Por lo tanto, sepan que los descendientes de Abraham son aquellos que viven por la fe.
8
En efecto, la Escritura, habiendo previsto que Dios justificaría por la fe a las naciones, anunció de antemano el evangelio a Abraham: "Por medio de ti serán bendecidas todas las naciones."
9
Así que los que viven por la fe son bendecidos junto con Abraham, el hombre de fe.
10
Todos los que viven por las obras que demanda la ley están bajo maldición, porque está escrito: "Maldito el que no practica fielmente todo lo que está escrito en el libro de la ley."
11
Ahora bien, es evidente que por la ley nadie es justificado delante de Dios, porque "el justo por la fe vivirá".
12
La ley no se basa en la fe; por el contrario, "el que practica estas cosas vivirá por ellas".
13
Cristo nos rescató de la maldición de la ley al hacerse maldición por nosotros, pues está escrito: "Maldito todo el que es colgado de un madero."
14
Así sucedió, para que, por medio de Cristo Jesús, la bendición prometida a Abraham llegara a las naciones, y para que por la fe recibiéramos el Espíritu según la promesa.
15
Hermanos, voy a ponerles un ejemplo: aun en el caso de un pacto humano, nadie puede anularlo ni añadirle nada una vez que ha sido ratificado.
16
Ahora bien, las promesas se le hicieron a Abraham y a su descendencia. La Escritura no dice: "y a los descendientes", como refiriéndose a muchos, sino: "y a tu descendencia", dando a entender uno solo, que es Cristo.
17
Lo que quiero decir es esto: La ley, que vino cuatrocientos treinta años después, no anula el pacto que Dios había ratificado previamente; de haber sido así, quedaría sin efecto la promesa.
18
Si la herencia se basa en la ley, ya no se basa en la promesa; pero Dios se la concedió gratuitamente a Abraham mediante una promesa.
19
Entonces, ¿cuál era el propósito de la ley? Fue añadida por causa de las transgresiones hasta que viniera la descendencia a la cual se hizo la promesa. La ley se promulgó por medio de ángeles, por conducto de un mediador.
20
Ahora bien, no hace falta mediador si hay una sola parte, y sin embargo Dios es uno solo.
21
Si esto es así, ¿estará la ley en contra de las promesas de Dios? ¡De ninguna manera! Si se hubiera promulgado una ley capaz de dar vida, entonces sí que la justicia se basaría en la ley.
22
Pero la Escritura declara que todo el mundo es prisionero del pecado, para que mediante la fe en Jesucristo lo prometido se conceda a los que creen.
23
Antes de venir esta fe, la ley nos tenía presos, encerrados hasta que la fe se revelara.
24
Así que la ley vino a ser nuestro guía encargado de conducirnos a Cristo, para que fuéramos justificados por la fe.
25
Pero ahora que ha llegado la fe, ya no estamos sujetos al guía.
26
Todos ustedes son hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús,
27
porque todos los que han sido bautizados en Cristo se han revestido de Cristo.
28
Ya no hay judío ni griego, esclavo ni libre, hombre ni mujer, sino que todos ustedes son uno solo en Cristo Jesús.
29
Y si ustedes pertenecen a Cristo, son la descendencia de Abraham y herederos según la promesa.


  Gálatas 4 (Español-NVI)

1
En otras palabras, mientras el heredero es menor de edad, en nada se diferencia de un esclavo, a pesar de ser dueño de todo.
2
Al contrario, está bajo el cuidado de tutores y administradores hasta la fecha fijada por su padre.
3
Así también nosotros, cuando éramos menores, estábamos esclavizados por los principios de este mundo.
4
Pero cuando se cumplió el plazo, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley,
5
para rescatar a los que estaban bajo la ley, a fin de que fuéramos adoptados como hijos.
6
Ustedes ya son hijos. Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: "¡Abba! ¡Padre!"
7
Así que ya no eres esclavo sino hijo; y como eres hijo, Dios te ha hecho también heredero.
8
Antes, cuando ustedes no conocían a Dios, eran esclavos de los que en realidad no son dioses.
9
Pero ahora que conocen a Dios --o más bien que Dios los conoce a ustedes--, ¿cómo es que quieren regresar a esos principios ineficaces y sin valor? ¿Quieren volver a ser esclavos de ellos?
10
¡Ustedes siguen guardando los días de fiesta, meses, estaciones y años!
11
Temo por ustedes, que tal vez me haya estado esforzando en vano.
12
Hermanos, yo me he identificado con ustedes. Les suplico que ahora se identifiquen conmigo. No es que me hayan ofendido en algo.
13
Como bien saben, la primera vez que les prediqué el evangelio fue debido a una enfermedad,
14
y aunque ésta fue una prueba para ustedes, no me trataron con desprecio ni desdén. Al contrario, me recibieron como a un ángel de Dios, como si se tratara de Cristo Jesús.
15
Pues bien, ¿qué pasó con todo ese entusiasmo? Me consta que, de haberles sido posible, se habrían sacado los ojos para dármelos.
16
¡Y ahora resulta que por decirles la verdad me he vuelto su enemigo!
17
Esos que muestran mucho interés por ganárselos a ustedes no abrigan buenas intenciones. Lo que quieren es alejarlos de nosotros para que ustedes se entreguen a ellos.
18
Está bien mostrar interés, con tal de que haya buenas intenciones, y de que sea siempre y no sólo cuando yo estoy con ustedes.
19
Queridos hijos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto hasta que Cristo sea formado en ustedes,
20
¡cómo quisiera estar ahora con ustedes y hablarles de otra manera, porque lo que están haciendo me tiene perplejo!
21
Díganme ustedes, los que quieren estar bajo la ley: ¿por qué no le prestan atención a lo que la ley misma dice?
22
¿Acaso no está escrito que Abraham tuvo dos hijos, uno de la esclava y otro de la libre?
23
El de la esclava nació por decisión humana, pero el de la libre nació en cumplimiento de una promesa.
24
Ese relato puede interpretarse en sentido figurado: estas mujeres representan dos pactos. Uno, que es Agar, procede del monte Sinaí y tiene hijos que nacen para ser esclavos.
25
Agar representa el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la actual ciudad de Jerusalén, porque junto con sus hijos vive en esclavitud.
26
Pero la Jerusalén celestial es libre, y ésa es nuestra madre.
27
Porque está escrito: "Alégrate, mujer estéril, tú que no has dado a luz; prorrumpe en gritos de alegría, tú que no has sufrido dolores de parto; pues la abandonada tiene muchos hijos, más que la casada."
28
Ustedes, hermanos, al igual que Isaac, son hijos por la promesa.
29
Y así como en aquel tiempo el hijo nacido por decisión humana persiguió al hijo nacido por el Espíritu, así también sucede ahora.
30
Pero, ¿qué dice la Escritura? "Echa fuera a la esclava y a su hijo, porque el hijo de la esclava jamás tendrá parte en la herencia con el hijo de la libre."
31
Así que, hermanos, no somos hijos de la esclava sino de la libre.


  Gálatas 5 (Español-NVI)

1
Cristo nos libertó para que vivamos en libertad. Por lo tanto, manténganse firmes y no se sometan nuevamente al yugo de esclavitud.
2
Escuchen bien: yo, Pablo, les digo que si se hacen circuncidar, Cristo no les servirá de nada.
3
De nuevo declaro que todo el que se hace circuncidar está obligado a practicar toda la ley.
4
Aquellos de entre ustedes que tratan de ser justificados por la ley, han roto con Cristo; han caído de la gracia.
5
Nosotros, en cambio, por obra del Espíritu y mediante la fe, aguardamos con ansias la justicia que es nuestra esperanza.
6
En Cristo Jesús de nada vale estar o no estar circuncidados; lo que vale es la fe que actúa mediante el amor.
7
Ustedes estaban corriendo bien. ¿Quién los estorbó para que dejaran de obedecer a la verdad?
8
Tal instigación no puede venir de Dios, que es quien los ha llamado.
9
"Un poco de levadura fermenta toda la masa."
10
Yo por mi parte confío en el Señor que ustedes no pensarán de otra manera. El que los está perturbando será castigado, sea quien sea.
11
Hermanos, si es verdad que yo todavía predico la circuncisión, ¿por qué se me sigue persiguiendo? Si esa fuera mi predicación, la cruz no ofendería tanto.
12
¡Ojalá que esos instigadores acabaran por mutilarse del todo!
13
Les hablo así, hermanos, porque ustedes han sido llamados a ser libres; pero no se valgan de esa libertad para dar rienda suelta a sus pasiones. Más bien sírvanse unos a otros con amor.
14
En efecto, toda la ley se resume en un solo mandamiento: "Ama a tu prójimo como a ti mismo."
15
Pero si siguen mordiéndose y devorándose, tengan cuidado, no sea que acaben por destruirse unos a otros.
16
Así que les digo: Vivan por el Espíritu, y no seguirán los deseos de la naturaleza pecaminosa.
17
Porque ésta desea lo que es contrario al Espíritu, y el Espíritu desea lo que es contrario a ella. Los dos se oponen entre sí, de modo que ustedes no pueden hacer lo que quieren.
18
Pero si los guía el Espíritu, no están bajo la ley.
19
Las obras de la naturaleza pecaminosa se conocen bien: inmoralidad sexual, impureza y libertinaje;
20
idolatría y brujería; odio, discordia, celos, arrebatos de ira, rivalidades, disensiones, sectarismos
21
y envidia; borracheras, orgías, y otras cosas parecidas. Les advierto ahora, como antes lo hice, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.
22
En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad,
23
humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas.
24
Los que son de Cristo Jesús han crucificado la naturaleza pecaminosa, con sus pasiones y deseos.
25
Si el Espíritu nos da vida, andemos guiados por el Espíritu.
26
No dejemos que la vanidad nos lleve a irritarnos y a envidiarnos unos a otros.


  Gálatas 6 (Español-NVI)

1
Hermanos, si alguien es sorprendido en pecado, ustedes que son espirituales deben restaurarlo con una actitud humilde. Pero cuídese cada uno, porque también puede ser tentado.
2
Ayúdense unos a otros a llevar sus cargas, y así cumplirán la ley de Cristo.
3
Si alguien cree ser algo, cuando en realidad no es nada, se engaña a sí mismo.
4
Cada cual examine su propia conducta; y si tiene algo de qué presumir, que no se compare con nadie.
5
Que cada uno cargue con su propia responsabilidad.
6
El que recibe instrucción en la palabra de Dios, comparta todo lo bueno con quien le enseña.
7
No se engañen: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra.
8
El que siembra para agradar a su naturaleza pecaminosa, de esa misma naturaleza cosechará destrucción; el que siembra para agradar al Espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna.
9
No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos.
10
Por lo tanto, siempre que tengamos la oportunidad, hagamos bien a todos, y en especial a los de la familia de la fe.
11
Miren que les escribo de mi puño y letra, ¡y con letras bien grandes!
12
Los que tratan de obligarlos a ustedes a circuncidarse lo hacen únicamente para dar una buena impresión y evitar ser perseguidos por causa de la cruz de Cristo.
13
Ni siquiera esos que están circuncidados obedecen la ley; lo que pasa es que quieren obligarlos a circuncidarse para luego jactarse de la señal que ustedes llevarían en el cuerpo.
14
En cuanto a mí, jamás se me ocurra jactarme de otra cosa sino de la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo ha sido crucificado para mí, y yo para el mundo.
15
Para nada cuenta estar o no estar circuncidados; lo que importa es ser parte de una nueva creación.
16
Paz y misericordia desciendan sobre todos los que siguen esta norma, y sobre el Israel de Dios.
17
Por lo demás, que nadie me cause más problemas, porque yo llevo en el cuerpo las cicatrices de Jesús.
18
Hermanos, que la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con el espíritu de cada uno de ustedes. Amén.




  Carta a los Efesios


  Efesios 1 (Español-NVI)

1
Pablo, apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios, a los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Éfeso:
2
Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo les concedan gracia y paz.
3
Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en las regiones celestiales con toda bendición espiritual en Cristo.
4
Dios nos escogió en él antes de la creación del mundo, para que seamos santos y sin mancha delante de él. En amor
5
nos predestinó para ser adoptados como hijos suyos por medio de Jesucristo, según el buen propósito de su voluntad,
6
para alabanza de su gloriosa gracia, que nos concedió en su Amado.
7
En él tenemos la redención mediante su sangre, el perdón de nuestros pecados, conforme a las riquezas de la gracia
8
que Dios nos dio en abundancia con toda sabiduría y entendimiento.
9
Él nos hizo conocer el misterio de su voluntad conforme al buen propósito que de antemano estableció en Cristo,
10
para llevarlo a cabo cuando se cumpliera el tiempo: reunir en él todas las cosas, tanto las del cielo como las de la tierra.
11
En Cristo también fuimos hechos herederos, pues fuimos predestinados según el plan de aquel que hace todas las cosas conforme al designio de su voluntad,
12
a fin de que nosotros, que ya hemos puesto nuestra esperanza en Cristo, seamos para alabanza de su gloria.
13
En él también ustedes, cuando oyeron el mensaje de la verdad, el evangelio que les trajo la salvación, y lo creyeron, fueron marcados con el sello que es el Espíritu Santo prometido.
14
Éste garantiza nuestra herencia hasta que llegue la redención final del pueblo adquirido por Dios, para alabanza de su gloria.
15
Por eso yo, por mi parte, desde que me enteré de la fe que tienen en el Señor Jesús y del amor que demuestran por todos los santos,
16
no he dejado de dar gracias por ustedes al recordarlos en mis oraciones.
17
Pido que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre glorioso, les dé el Espíritu de sabiduría y de revelación, para que lo conozcan mejor.
18
Pido también que les sean iluminados los ojos del corazón para que sepan a qué esperanza él los ha llamado, cuál es la riqueza de su gloriosa herencia entre los santos,
19
y cuán incomparable es la grandeza de su poder a favor de los que creemos. Ese poder es la fuerza grandiosa y eficaz
20
que Dios ejerció en Cristo cuando lo resucitó de entre los muertos y lo sentó a su derecha en las regiones celestiales,
21
muy por encima de todo gobierno y autoridad, poder y dominio, y de cualquier otro nombre que se invoque, no sólo en este mundo sino también en el venidero.
22
Dios sometió todas las cosas al dominio de Cristo, y lo dio como cabeza de todo a la iglesia.
23
Ésta, que es su cuerpo, es la plenitud de aquel que lo llena todo por completo.


  Efesios 2 (Español-NVI)

1
En otro tiempo ustedes estaban muertos en sus transgresiones y pecados,
2
en los cuales andaban conforme a los poderes de este mundo. Se conducían según el que gobierna las tinieblas, según el espíritu que ahora ejerce su poder en los que viven en la desobediencia.
3
En ese tiempo también todos nosotros vivíamos como ellos, impulsados por nuestros deseos pecaminosos, siguiendo nuestra propia voluntad y nuestros propósitos. Como los demás, éramos por naturaleza objeto de la ira de Dios.
4
Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor por nosotros,
5
nos dio vida con Cristo, aun cuando estábamos muertos en pecados. ¡Por gracia ustedes han sido salvados!
6
Y en unión con Cristo Jesús, Dios nos resucitó y nos hizo sentar con él en las regiones celestiales,
7
para mostrar en los tiempos venideros la incomparable riqueza de su gracia, que por su bondad derramó sobre nosotros en Cristo Jesús.
8
Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios,
9
no por obras, para que nadie se jacte.
10
Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica.
11
Por lo tanto, recuerden ustedes los gentiles de nacimiento --los que son llamados "incircuncisos" por aquellos que se llaman "de la circuncisión", la cual se hace en el cuerpo por mano humana--,
12
recuerden que en ese entonces ustedes estaban separados de Cristo, excluidos de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.
13
Pero ahora en Cristo Jesús, a ustedes que antes estaban lejos, Dios los ha acercado mediante la sangre de Cristo.
14
Porque Cristo es nuestra paz: de los dos pueblos ha hecho uno solo, derribando mediante su sacrificio el muro de enemistad que nos separaba,
15
pues anuló la ley con sus mandamientos y requisitos. Esto lo hizo para crear en sí mismo de los dos pueblos una nueva humanidad al hacer la paz,
16
para reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo mediante la cruz, por la que dio muerte a la enemistad.
17
Él vino y proclamó paz a ustedes que estaban lejos y paz a los que estaban cerca.
18
Pues por medio de él tenemos acceso al Padre por un mismo Espíritu.
19
Por lo tanto, ustedes ya no son extraños ni extranjeros, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios,
20
edificados sobre el fundamento de los apóstoles y los profetas, siendo Cristo Jesús mismo la piedra angular.
21
En él todo el edificio, bien armado, se va levantando para llegar a ser un templo santo en el Señor.
22
En él también ustedes son edificados juntamente para ser morada de Dios por su Espíritu.


  Efesios 3 (Español-NVI)

1
Por esta razón yo, Pablo, prisionero de Cristo Jesús por el bien de ustedes los gentiles, me arrodillo en oración.
2
Sin duda se han enterado del plan de la gracia de Dios que él me encomendó para ustedes,
3
es decir, el misterio que me dio a conocer por revelación, como ya les escribí brevemente.
4
Al leer esto, podrán darse cuenta de que comprendo el misterio de Cristo.
5
Ese misterio, que en otras generaciones no se les dio a conocer a los seres humanos, ahora se les ha revelado por el Espíritu a los santos apóstoles y profetas de Dios;
6
es decir, que los gentiles son, junto con Israel, beneficiarios de la misma herencia, miembros de un mismo cuerpo y participantes igualmente de la promesa en Cristo Jesús mediante el evangelio.
7
De este evangelio llegué a ser servidor como regalo que Dios, por su gracia, me dio conforme a su poder eficaz.
8
Aunque soy el más insignificante de todos los santos, recibí esta gracia de predicar a las naciones las incalculables riquezas de Cristo,
9
y de hacer entender a todos la realización del plan de Dios, el misterio que desde los tiempos eternos se mantuvo oculto en Dios, Creador de todas las cosas.
10
El fin de todo esto es que la sabiduría de Dios, en toda su diversidad, se dé a conocer ahora, por medio de la iglesia, a los poderes y autoridades en las regiones celestiales,
11
conforme a su eterno propósito realizado en Cristo Jesús nuestro Señor.
12
En él, mediante la fe, disfrutamos de libertad y confianza para acercarnos a Dios.
13
Así que les pido que no se desanimen a causa de lo que sufro por ustedes, ya que estos sufrimientos míos son para ustedes un honor.
14
Por esta razón me arrodillo delante del Padre,
15
de quien recibe nombre toda familia en el cielo y en la tierra.
16
Le pido que, por medio del Espíritu y con el poder que procede de sus gloriosas riquezas, los fortalezca a ustedes en lo íntimo de su ser,
17
para que por fe Cristo habite en sus corazones. Y pido que, arraigados y cimentados en amor,
18
puedan comprender, junto con todos los santos, cuán ancho y largo, alto y profundo es el amor de Cristo;
19
en fin, que conozcan ese amor que sobrepasa nuestro conocimiento, para que sean llenos de la plenitud de Dios.
20
Al que puede hacer muchísimo más que todo lo que podamos imaginarnos o pedir, por el poder que obra eficazmente en nosotros,
21
¡a él sea la gloria en la iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos! Amén.


  Efesios 4 (Español-NVI)

1
Por eso yo, que estoy preso por la causa del Señor, les ruego que vivan de una manera digna del llamamiento que han recibido,
2
siempre humildes y amables, pacientes, tolerantes unos con otros en amor.
3
Esfuércense por mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz.
4
Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, así como también fueron llamados a una sola esperanza;
5
un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo;
6
un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos y por medio de todos y en todos.
7
Pero a cada uno de nosotros se nos ha dado gracia en la medida en que Cristo ha repartido los dones.
8
Por esto dice: "Cuando subió a lo alto, llevó consigo a los cautivos y dio dones a los hombres."
9
(¿Qué quiere decir eso de que "subió", sino que también descendió a las partes bajas, o sea, a la tierra?
10
El que descendió es el mismo que subió por encima de todos los cielos, para llenarlo todo.)
11
Él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; y a otros, pastores y maestros,
12
a fin de capacitar al pueblo de Dios para la obra de servicio, para edificar el cuerpo de Cristo.
13
De este modo, todos llegaremos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a una humanidad perfecta que se conforme a la plena estatura de Cristo.
14
Así ya no seremos niños, zarandeados por las olas y llevados de aquí para allá por todo viento de enseñanza y por la astucia y los artificios de quienes emplean artimañas engañosas.
15
Más bien, al vivir la verdad con amor, creceremos hasta ser en todo como aquel que es la cabeza, es decir, Cristo.
16
Por su acción todo el cuerpo crece y se edifica en amor, sostenido y ajustado por todos los ligamentos, según la actividad propia de cada miembro.
17
Así que les digo esto y les insisto en el Señor: no vivan más con pensamientos frívolos como los paganos.
18
A causa de la ignorancia que los domina y por la dureza de su corazón, éstos tienen oscurecido el entendimiento y están alejados de la vida que proviene de Dios.
19
Han perdido toda vergüenza, se han entregado a la inmoralidad, y no se sacian de cometer toda clase de actos indecentes.
20
No fue ésta la enseñanza que ustedes recibieron acerca de Cristo,
21
si de veras se les habló y enseñó de Jesús según la verdad que está en él.
22
Con respecto a la vida que antes llevaban, se les enseñó que debían quitarse el ropaje de la vieja naturaleza, la cual está corrompida por los deseos engañosos;
23
ser renovados en la actitud de su mente;
24
y ponerse el ropaje de la nueva naturaleza, creada a imagen de Dios, en verdadera justicia y santidad.
25
Por lo tanto, dejando la mentira, hable cada uno a su prójimo con la verdad, porque todos somos miembros de un mismo cuerpo.
26
"Si se enojan, no pequen." No dejen que el sol se ponga estando aún enojados,
27
ni den cabida al diablo.
28
El que robaba, que no robe más, sino que trabaje honradamente con las manos para tener qué compartir con los necesitados.
29
Eviten toda conversación obscena. Por el contrario, que sus palabras contribuyan a la necesaria edificación y sean de bendición para quienes escuchan.
30
No agravien al Espíritu Santo de Dios, con el cual fueron sellados para el día de la redención.
31
Abandonen toda amargura, ira y enojo, gritos y calumnias, y toda forma de malicia.
32
Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo.


  Efesios 5 (Español-NVI)

1
Por tanto, imiten a Dios, como hijos muy amados,
2
y lleven una vida de amor, así como Cristo nos amó y se entregó por nosotros como ofrenda y sacrificio fragante para Dios.
3
Entre ustedes ni siquiera debe mencionarse la inmoralidad sexual, ni ninguna clase de impureza o de avaricia, porque eso no es propio del pueblo santo de Dios.
4
Tampoco debe haber palabras indecentes, conversaciones necias ni chistes groseros, todo lo cual está fuera de lugar; haya más bien acción de gracias.
5
Porque pueden estar seguros de que nadie que sea avaro (es decir, idólatra), inmoral o impuro tendrá herencia en el reino de Cristo y de Dios.
6
Que nadie los engañe con argumentaciones vanas, porque por esto viene el castigo de Dios sobre los que viven en la desobediencia.
7
Así que no se hagan cómplices de ellos.
8
Porque ustedes antes eran oscuridad, pero ahora son luz en el Señor. Vivan como hijos de luz
9
(el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad)
10
y comprueben lo que agrada al Señor.
11
No tengan nada que ver con las obras infructuosas de la oscuridad, sino más bien denúncienlas,
12
porque da vergüenza aun mencionar lo que los desobedientes hacen en secreto.
13
Pero todo lo que la luz pone al descubierto se hace visible,
14
porque la luz es lo que hace que todo sea visible. Por eso se dice: "Despiértate, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y te alumbrará Cristo."
15
Así que tengan cuidado de su manera de vivir. No vivan como necios sino como sabios,
16
aprovechando al máximo cada momento oportuno, porque los días son malos.
17
Por tanto, no sean insensatos, sino entiendan cuál es la voluntad del Señor.
18
No se emborrachen con vino, que lleva al desenfreno. Al contrario, sean llenos del Espíritu.
19
Anímense unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales. Canten y alaben al Señor con el corazón,
20
dando siempre gracias a Dios el Padre por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.
21
Sométanse unos a otros, por reverencia a Cristo.
22
Esposas, sométanse a sus propios esposos como al Señor.
23
Porque el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza y salvador de la iglesia, la cual es su cuerpo.
24
Así como la iglesia se somete a Cristo, también las esposas deben someterse a sus esposos en todo.
25
Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella
26
para hacerla santa. Él la purificó, lavándola con agua mediante la palabra,
27
para presentársela a sí mismo como una iglesia radiante, sin mancha ni arruga ni ninguna otra imperfección, sino santa e intachable.
28
Así mismo el esposo debe amar a su esposa como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo,
29
pues nadie ha odiado jamás a su propio cuerpo; al contrario, lo alimenta y lo cuida, así como Cristo hace con la iglesia,
30
porque somos miembros de su cuerpo.
31
"Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo."
32
Esto es un misterio profundo; yo me refiero a Cristo y a la iglesia.
33
En todo caso, cada uno de ustedes ame también a su esposa como a sí mismo, y que la esposa respete a su esposo.


  Efesios 6 (Español-NVI)

1
Hijos, obedezcan en el Señor a sus padres, porque esto es justo.
2
"Honra a tu padre y a tu madre --que es el primer mandamiento con promesa--
3
para que te vaya bien y disfrutes de larga vida en la tierra."
4
Y ustedes, padres, no hagan enojar a sus hijos, sino críenlos según la disciplina e instrucción del Señor.
5
Esclavos, obedezcan a sus amos terrenales con respeto y temor, y con integridad de corazón, como a Cristo.
6
No lo hagan sólo cuando los estén mirando, como los que quieren ganarse el favor humano, sino como esclavos de Cristo, haciendo de todo corazón la voluntad de Dios.
7
Sirvan de buena gana, como quien sirve al Señor y no a los hombres,
8
sabiendo que el Señor recompensará a cada uno por el bien que haya hecho, sea esclavo o sea libre.
9
Y ustedes, amos, correspondan a esta actitud de sus esclavos, dejando de amenazarlos. Recuerden que tanto ellos como ustedes tienen un mismo Amo en el cielo, y que con él no hay favoritismos.
10
Por último, fortalézcanse con el gran poder del Señor.
11
Pónganse toda la armadura de Dios para que puedan hacer frente a las artimañas del diablo.
12
Porque nuestra lucha no es contra seres humanos, sino contra poderes, contra autoridades, contra potestades que dominan este mundo de tinieblas, contra fuerzas espirituales malignas en las regiones celestiales.
13
Por lo tanto, pónganse toda la armadura de Dios, para que cuando llegue el día malo puedan resistir hasta el fin con firmeza.
14
Manténganse firmes, ceñidos con el cinturón de la verdad, protegidos por la coraza de justicia,
15
y calzados con la disposición de proclamar el evangelio de la paz.
16
Además de todo esto, tomen el escudo de la fe, con el cual pueden apagar todas las flechas encendidas del maligno.
17
Tomen el casco de la salvación y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios.
18
Oren en el Espíritu en todo momento, con peticiones y ruegos. Manténganse alerta y perseveren en oración por todos los santos.
19
Oren también por mí para que, cuando hable, Dios me dé las palabras para dar a conocer con valor el misterio del evangelio,
20
por el cual soy embajador en cadenas. Oren para que lo proclame valerosamente, como debo hacerlo.
21
Nuestro querido hermano Tíquico, fiel servidor en el Señor, les contará todo, para que también ustedes sepan cómo me va y qué estoy haciendo.
22
Lo envío a ustedes precisamente para que sepan cómo estamos y para que cobren ánimo.
23
Que Dios el Padre y el Señor Jesucristo les concedan paz, amor y fe a los hermanos.
24
La gracia sea con todos los que aman a nuestro Señor Jesucristo con amor imperecedero.






  Carta a los Filipenses



  Filipenses 1 (Español-NVI)

1
Pablo y Timoteo, siervos de Cristo Jesús, a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, junto con los obispos y diáconos:
2
Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo les concedan gracia y paz.
3
Doy gracias a mi Dios cada vez que me acuerdo de ustedes.
4
En todas mis oraciones por todos ustedes, siempre oro con alegría,
5
porque han participado en el evangelio desde el primer día hasta ahora.
6
Estoy convencido de esto: el que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús.
7
Es justo que yo piense así de todos ustedes porque los llevo en el corazón; pues, ya sea que me encuentre preso o defendiendo y confirmando el evangelio, todos ustedes participan conmigo de la gracia que Dios me ha dado.
8
Dios es testigo de cuánto los quiero a todos con el entrañable amor de Cristo Jesús.
9
Esto es lo que pido en oración: que el amor de ustedes abunde cada vez más en conocimiento y en buen juicio,
10
para que disciernan lo que es mejor, y sean puros e irreprochables para el día de Cristo,
11
llenos del fruto de justicia que se produce por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios.
12
Hermanos, quiero que sepan que, en realidad, lo que me ha pasado ha contribuido al avance del evangelio.
13
Es más, se ha hecho evidente a toda la guardia del palacio y a todos los demás que estoy encadenado por causa de Cristo.
14
Gracias a mis cadenas, ahora más que nunca la mayoría de los hermanos, confiados en el Señor, se han atrevido a anunciar sin temor la palabra de Dios.
15
Es cierto que algunos predican a Cristo por envidia y rivalidad, pero otros lo hacen con buenas intenciones.
16
Estos últimos lo hacen por amor, pues saben que he sido puesto para la defensa del evangelio.
17
Aquéllos predican a Cristo por ambición personal y no por motivos puros, creyendo que así van a aumentar las angustias que sufro en mi prisión.
18
¿Qué importa? Al fin y al cabo, y sea como sea, con motivos falsos o con sinceridad, se predica a Cristo. Por eso me alegro; es más, seguiré alegrándome
19
porque sé que, gracias a las oraciones de ustedes y a la ayuda que me da el Espíritu de Jesucristo, todo esto resultará en mi liberación.
20
Mi ardiente anhelo y esperanza es que en nada seré avergonzado, sino que con toda libertad, ya sea que yo viva o muera, ahora como siempre, Cristo será exaltado en mi cuerpo.
21
Porque para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia.
22
Ahora bien, si seguir viviendo en este mundo representa para mí un trabajo fructífero, ¿qué escogeré? ¡No lo sé!
23
Me siento presionado por dos posibilidades: deseo partir y estar con Cristo, que es muchísimo mejor,
24
pero por el bien de ustedes es preferible que yo permanezca en este mundo.
25
Convencido de esto, sé que permaneceré y continuaré con todos ustedes para contribuir a su jubiloso avance en la fe.
26
Así, cuando yo vuelva, su satisfacción en Cristo Jesús abundará por causa mía.
27
Pase lo que pase, compórtense de una manera digna del evangelio de Cristo. De este modo, ya sea que vaya a verlos o que, estando ausente, sólo tenga noticias de ustedes, sabré que siguen firmes en un mismo propósito, luchando unánimes por la fe del evangelio
28
y sin temor alguno a sus adversarios, lo cual es para ellos señal de destrucción. Para ustedes, en cambio, es señal de salvación, y esto proviene de Dios.
29
Porque a ustedes se les ha concedido no sólo creer en Cristo, sino también sufrir por él,
30
pues sostienen la misma lucha que antes me vieron sostener, y que ahora saben que sigo sosteniendo.


  Filipenses 2 (Español-NVI)

1
Por tanto, si sienten algún estímulo en su unión con Cristo, algún consuelo en su amor, algún compañerismo en el Espíritu, algún afecto entrañable,
2
llénenme de alegría teniendo un mismo parecer, un mismo amor, unidos en alma y pensamiento.
3
No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos.
4
Cada uno debe velar no sólo por sus propios intereses sino también por los intereses de los demás.
5
La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús,
6
quien, siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse.
7
Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos.
8
Y al manifestarse como hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz!
9
Por eso Dios lo exaltó hasta lo sumo y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre,
10
para que ante el nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra,
11
y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.
12
Así que, mis queridos hermanos, como han obedecido siempre --no sólo en mi presencia sino mucho más ahora en mi ausencia-- lleven a cabo su salvación con temor y temblor,
13
pues Dios es quien produce en ustedes tanto el querer como el hacer para que se cumpla su buena voluntad.
14
Háganlo todo sin quejas ni contiendas,
15
para que sean intachables y puros, hijos de Dios sin culpa en medio de una generación torcida y depravada. En ella ustedes brillan como estrellas en el firmamento,
16
manteniendo en alto la palabra de vida. Así en el día de Cristo me sentiré satisfecho de no haber corrido ni trabajado en vano.
17
Y aunque mi vida fuera derramada sobre el sacrificio y servicio que proceden de su fe, me alegro y comparto con todos ustedes mi alegría.
18
Así también ustedes, alégrense y compartan su alegría conmigo.
19
Espero en el Señor Jesús enviarles pronto a Timoteo, para que también yo cobre ánimo al recibir noticias de ustedes.
20
No tengo a nadie más que, como él, se preocupe de veras por el bienestar de ustedes,
21
pues todos los demás buscan sus propios intereses y no los de Jesucristo.
22
Pero ustedes conocen bien la entereza de carácter de Timoteo, que ha servido conmigo en la obra del evangelio, como un hijo junto a su padre.
23
Así que espero enviárselo tan pronto como se aclaren mis asuntos.
24
Y confío en el Señor que yo mismo iré pronto.
25
Ahora bien, creo que es necesario enviarles de vuelta a Epafrodito, mi hermano, colaborador y compañero de lucha, a quien ustedes han enviado para atenderme en mis necesidades.
26
Él los extraña mucho a todos y está afligido porque ustedes se enteraron de que estaba enfermo.
27
En efecto, estuvo enfermo y al borde de la muerte; pero Dios se compadeció de él, y no sólo de él sino también de mí, para no añadir tristeza a mi tristeza.
28
Así que lo envío urgentemente para que, al verlo de nuevo, ustedes se alegren y yo esté menos preocupado.
29
Recíbanlo en el Señor con toda alegría y honren a los que son como él,
30
porque estuvo a punto de morir por la obra de Cristo, arriesgando la vida para suplir el servicio que ustedes no podían prestarme.


  Filipenses 3 (Español-NVI)

1
Por lo demás, hermanos míos, alégrense en el Señor. Para mí no es molestia volver a escribirles lo mismo, y a ustedes les da seguridad.
2
Cuídense de esos perros, cuídense de esos que hacen el mal, cuídense de esos que mutilan el cuerpo.
3
Porque la circuncisión somos nosotros, los que por medio del Espíritu de Dios adoramos, nos enorgullecemos en Cristo Jesús y no ponemos nuestra confianza en esfuerzos humanos.
4
Yo mismo tengo motivos para tal confianza. Si cualquier otro cree tener motivos para confiar en esfuerzos humanos, yo más:
5
circuncidado al octavo día, del pueblo de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de pura cepa; en cuanto a la interpretación de la ley, fariseo;
6
en cuanto al celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que la ley exige, intachable.
7
Sin embargo, todo aquello que para mí era ganancia, ahora lo considero pérdida por causa de Cristo.
8
Es más, todo lo considero pérdida por razón del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por él lo he perdido todo, y lo tengo por estiércol, a fin de ganar a Cristo
9
y encontrarme unido a él. No quiero mi propia justicia que procede de la ley, sino la que se obtiene mediante la fe en Cristo, la justicia que procede de Dios, basada en la fe.
10
Lo he perdido todo a fin de conocer a Cristo, experimentar el poder que se manifestó en su resurrección, participar en sus sufrimientos y llegar a ser semejante a él en su muerte.
11
Así espero alcanzar la resurrección de entre los muertos.
12
No es que ya lo haya conseguido todo, o que ya sea perfecto. Sin embargo, sigo adelante esperando alcanzar aquello para lo cual Cristo Jesús me alcanzó a mí.
13
Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante,
14
sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús.
15
Así que, ¡escuchen los perfectos! Todos debemos tener este modo de pensar. Y si en algo piensan de forma diferente, Dios les hará ver esto también.
16
En todo caso, vivamos de acuerdo con lo que ya hemos alcanzado.
17
Hermanos, sigan todos mi ejemplo, y fíjense en los que se comportan conforme al modelo que les hemos dado.
18
Como les he dicho a menudo, y ahora lo repito hasta con lágrimas, muchos se comportan como enemigos de la cruz de Cristo.
19
Su destino es la destrucción, adoran al dios de sus propios deseos y se enorgullecen de lo que es su vergüenza. Sólo piensan en lo terrenal.
20
En cambio, nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde anhelamos recibir al Salvador, el Señor Jesucristo.
21
Él transformará nuestro cuerpo miserable para que sea como su cuerpo glorioso, mediante el poder con que somete a sí mismo todas las cosas.


  Filipenses 4 (Español-NVI)

1
Por lo tanto, queridos hermanos míos, a quienes amo y extraño mucho, ustedes que son mi alegría y mi corona, manténganse así firmes en el Señor.
2
Ruego a Evodia y también a Síntique que se pongan de acuerdo en el Señor.
3
Y a ti, mi fiel compañero, te pido que ayudes a estas mujeres que han luchado a mi lado en la obra del evangelio, junto con Clemente y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida.
4
Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡Alégrense!
5
Que su amabilidad sea evidente a todos. El Señor está cerca.
6
No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias.
7
Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.
8
Por último, hermanos, consideren bien todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio.
9
Pongan en práctica lo que de mí han aprendido, recibido y oído, y lo que han visto en mí, y el Dios de paz estará con ustedes.
10
Me alegro muchísimo en el Señor de que al fin hayan vuelto a interesarse en mí. Claro está que tenían interés, sólo que no habían tenido la oportunidad de demostrarlo.
11
No digo esto porque esté necesitado, pues he aprendido a estar satisfecho en cualquier situación en que me encuentre.
12
Sé lo que es vivir en la pobreza, y lo que es vivir en la abundancia. He aprendido a vivir en todas y cada una de las circunstancias, tanto a quedar saciado como a pasar hambre, a tener de sobra como a sufrir escasez.
13
Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
14
Sin embargo, han hecho bien en participar conmigo en mi angustia.
15
Y ustedes mismos, filipenses, saben que en el principio de la obra del evangelio, cuando salí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en mis ingresos y gastos, excepto ustedes.
16
Incluso a Tesalónica me enviaron ayuda una y otra vez para suplir mis necesidades.
17
No digo esto porque esté tratando de conseguir más ofrendas, sino que trato de aumentar el crédito a su cuenta.
18
Ya he recibido todo lo que necesito y aún más; tengo hasta de sobra ahora que he recibido de Epafrodito lo que me enviaron. Es una ofrenda fragante, un sacrificio que Dios acepta con agrado.
19
Así que mi Dios les proveerá de todo lo que necesiten, conforme a las gloriosas riquezas que tiene en Cristo Jesús.
20
A nuestro Dios y Padre sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
21
Saluden a todos los santos en Cristo Jesús. Los hermanos que están conmigo les mandan saludos.
22
Saludos de parte de todos los santos, especialmente los de la casa del emperador.
23
Que la gracia del Señor Jesucristo sea con su espíritu. Amén.






  Carta a los Colosenses



  Colosenses 1 (Español-NVI)

1
Pablo, apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo,
2
a los santos y fieles hermanos en Cristo que están en Colosas: Que Dios nuestro Padre les conceda gracia y paz.
3
Siempre que oramos por ustedes, damos gracias a Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo,
4
pues hemos recibido noticias de su fe en Cristo Jesús y del amor que tienen por todos los santos
5
a causa de la esperanza reservada para ustedes en el cielo. De esta esperanza ya han sabido por la palabra de verdad, que es el evangelio
6
que ha llegado hasta ustedes. Este evangelio está dando fruto y creciendo en todo el mundo, como también ha sucedido entre ustedes desde el día en que supieron de la gracia de Dios y la comprendieron plenamente.
7
Así lo aprendieron de Epafras, nuestro querido colaborador y fiel servidor de Cristo para el bien de ustedes.
8
Fue él quien nos contó del amor que tienen en el Espíritu.
9
Por eso, desde el día en que lo supimos no hemos dejado de orar por ustedes. Pedimos que Dios les haga conocer plenamente su voluntad con toda sabiduría y comprensión espiritual,
10
para que vivan de manera digna del Señor, agradándole en todo. Esto implica dar fruto en toda buena obra, crecer en el conocimiento de Dios
11
y ser fortalecidos en todo sentido con su glorioso poder. Así perseverarán con paciencia en toda situación,
12
dando gracias con alegría al Padre. Él los ha facultado para participar de la herencia de los santos en el reino de la luz.
13
Él nos libró del dominio de la oscuridad y nos trasladó al reino de su amado Hijo,
14
en quien tenemos redención, el perdón de pecados.
15
Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación,
16
porque por medio de él fueron creadas todas las cosas en el cielo y en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, poderes, principados o autoridades: todo ha sido creado por medio de él y para él.
17
Él es anterior a todas las cosas, que por medio de él forman un todo coherente.
18
Él es la cabeza del cuerpo, que es la iglesia. Él es el principio, el primogénito de la resurrección, para ser en todo el primero.
19
Porque a Dios le agradó habitar en él con toda su plenitud
20
y, por medio de él, reconciliar consigo todas las cosas, tanto las que están en la tierra como las que están en el cielo, haciendo la paz mediante la sangre que derramó en la cruz.
21
En otro tiempo ustedes, por su actitud y sus malas acciones, estaban alejados de Dios y eran sus enemigos.
22
Pero ahora Dios, a fin de presentarlos santos, intachables e irreprochables delante de él, los ha reconciliado en el cuerpo mortal de Cristo mediante su muerte,
23
con tal de que se mantengan firmes en la fe, bien cimentados y estables, sin abandonar la esperanza que ofrece el evangelio. Éste es el evangelio que ustedes oyeron y que ha sido proclamado en toda la creación debajo del cielo, y del que yo, Pablo, he llegado a ser servidor.
24
Ahora me alegro en medio de mis sufrimientos por ustedes, y voy completando en mí mismo lo que falta de las aflicciones de Cristo, en favor de su cuerpo, que es la iglesia.
25
De ésta llegué a ser servidor según el plan que Dios me encomendó para ustedes: el dar cumplimiento a la palabra de Dios,
26
anunciando el misterio que se ha mantenido oculto por siglos y generaciones, pero que ahora se ha manifestado a sus santos.
27
A éstos Dios se propuso dar a conocer cuál es la gloriosa riqueza de este misterio entre las naciones, que es Cristo en ustedes, la esperanza de gloria.
28
A este Cristo proclamamos, aconsejando y enseñando con toda sabiduría a todos los seres humanos, para presentarlos a todos perfectos en él.
29
Con este fin trabajo y lucho fortalecido por el poder de Cristo que obra en mí.


  Colosenses 2 (Español-NVI)

1
Quiero que sepan qué gran lucha sostengo por el bien de ustedes y de los que están en Laodicea, y de tantos que no me conocen personalmente.
2
Quiero que lo sepan para que cobren ánimo, permanezcan unidos por amor, y tengan toda la riqueza que proviene de la convicción y del entendimiento. Así conocerán el misterio de Dios, es decir, a Cristo,
3
en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.
4
Les digo esto para que nadie los engañe con argumentos capciosos.
5
Aunque estoy físicamente ausente, los acompaño en espíritu, y me alegro al ver su buen orden y la firmeza de su fe en Cristo.
6
Por eso, de la manera que recibieron a Cristo Jesús como Señor, vivan ahora en él,
7
arraigados y edificados en él, confirmados en la fe como se les enseñó, y llenos de gratitud.
8
Cuídense de que nadie los cautive con la vana y engañosa filosofía que sigue tradiciones humanas, la que va de acuerdo con los principios de este mundo y no conforme a Cristo.
9
Toda la plenitud de la divinidad habita en forma corporal en Cristo;
10
y en él, que es la cabeza de todo poder y autoridad, ustedes han recibido esa plenitud.
11
Además, en él fueron circuncidados, no por mano humana sino con la circuncisión que consiste en despojarse del cuerpo pecaminoso. Esta circuncisión la efectuó Cristo.
12
Ustedes la recibieron al ser sepultados con él en el bautismo. En él también fueron resucitados mediante la fe en el poder de Dios, quien lo resucitó de entre los muertos.
13
Antes de recibir esa circuncisión, ustedes estaban muertos en sus pecados. Sin embargo, Dios nos dio vida en unión con Cristo, al perdonarnos todos los pecados
14
y anular la deuda que teníamos pendiente por los requisitos de la ley. Él anuló esa deuda que nos era adversa, clavándola en la cruz.
15
Desarmó a los poderes y a las potestades, y por medio de Cristo los humilló en público al exhibirlos en su desfile triunfal.
16
Así que nadie los juzgue a ustedes por lo que comen o beben, o con respecto a días de fiesta religiosa, de luna nueva o de reposo.
17
Todo esto es una sombra de las cosas que están por venir; la realidad se halla en Cristo.
18
No dejen que les prive de esta realidad ninguno de esos que se ufanan en fingir humildad y adoración de ángeles. Los tales hacen alarde de lo que no han visto; y, envanecidos por su razonamiento humano,
19
no se mantienen firmemente unidos a la Cabeza. Por la acción de ésta, todo el cuerpo, sostenido y ajustado mediante las articulaciones y ligamentos, va creciendo como Dios quiere.
20
Si con Cristo ustedes ya han muerto a los principios de este mundo, ¿por qué, como si todavía pertenecieran al mundo, se someten a preceptos tales como:
21
"No tomes en tus manos, no pruebes, no toques"?
22
Estos preceptos, basados en reglas y enseñanzas humanas, se refieren a cosas que van a desaparecer con el uso.
23
Tienen sin duda apariencia de sabiduría, con su afectada piedad, falsa humildad y severo trato del cuerpo, pero de nada sirven frente a los apetitos de la naturaleza pecaminosa.


  Colosenses 3 (Español-NVI)

1
Ya que han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la derecha de Dios.
2
Concentren su atención en las cosas de arriba, no en las de la tierra,
3
pues ustedes han muerto y su vida está escondida con Cristo en Dios.
4
Cuando Cristo, que es la vida de ustedes, se manifieste, entonces también ustedes serán manifestados con él en gloria.
5
Por tanto, hagan morir todo lo que es propio de la naturaleza terrenal: inmoralidad sexual, impureza, bajas pasiones, malos deseos y avaricia, la cual es idolatría.
6
Por estas cosas viene el castigo de Dios.
7
Ustedes las practicaron en otro tiempo, cuando vivían en ellas.
8
Pero ahora abandonen también todo esto: enojo, ira, malicia, calumnia y lenguaje obsceno.
9
Dejen de mentirse unos a otros, ahora que se han quitado el ropaje de la vieja naturaleza con sus vicios,
10
y se han puesto el de la nueva naturaleza, que se va renovando en conocimiento a imagen de su Creador.
11
En esta nueva naturaleza no hay griego ni judío, circunciso ni incircunciso, culto ni inculto, esclavo ni libre, sino que Cristo es todo y está en todos.
12
Por lo tanto, como escogidos de Dios, santos y amados, vístanse de afecto entrañable y de bondad, humildad, amabilidad y paciencia,
13
de modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes.
14
Por encima de todo, vístanse de amor, que es el vínculo perfecto.
15
Que gobierne en sus corazones la paz de Cristo, a la cual fueron llamados en un solo cuerpo. Y sean agradecidos.
16
Que habite en ustedes la palabra de Cristo con toda su riqueza: instrúyanse y aconséjense unos a otros con toda sabiduría; canten salmos, himnos y canciones espirituales a Dios, con gratitud de corazón.
17
Y todo lo que hagan, de palabra o de obra, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios el Padre por medio de él.
18
Esposas, sométanse a sus esposos, como conviene en el Señor.
19
Esposos, amen a sus esposas y no sean duros con ellas.
20
Hijos, obedezcan a sus padres en todo, porque esto agrada al Señor.
21
Padres, no exasperen a sus hijos, no sea que se desanimen.
22
Esclavos, obedezcan en todo a sus amos terrenales, no sólo cuando los estén mirando, como los que quieren ganarse el favor humano, sino con integridad de corazón y por respeto al Señor.
23
Hagan lo que hagan, trabajen de buena gana, como para el Señor y no como para nadie en este mundo,
24
conscientes de que el Señor los recompensará con la herencia. Ustedes sirven a Cristo el Señor.
25
El que hace el mal pagará por su propia maldad, y en esto no hay favoritismos.


  Colosenses 4 (Español-NVI)

1
Amos, proporcionen a sus esclavos lo que es justo y equitativo, conscientes de que ustedes también tienen un Amo en el cielo.
2
Dedíquense a la oración: perseveren en ella con agradecimiento
3
y, al mismo tiempo, intercedan por nosotros a fin de que Dios nos abra las puertas para proclamar la palabra, el misterio de Cristo por el cual estoy preso.
4
Oren para que yo lo anuncie con claridad, como debo hacerlo.
5
Compórtense sabiamente con los que no creen en Cristo, aprovechando al máximo cada momento oportuno.
6
Que su conversación sea siempre amena y de buen gusto. Así sabrán cómo responder a cada uno.
7
Nuestro querido hermano Tíquico, fiel servidor y colaborador en el Señor, les contará en detalle cómo me va.
8
Lo envío a ustedes precisamente para que tengan noticias de nosotros, y así cobren ánimo.
9
Va con Onésimo, querido y fiel hermano, que es uno de ustedes. Ellos les pondrán al tanto de todo lo que sucede aquí.
10
Aristarco, mi compañero de cárcel, les manda saludos, como también Marcos, el primo de Bernabé. En cuanto a Marcos, ustedes ya han recibido instrucciones; si va a visitarlos, recíbanlo bien.
11
También los saluda Jesús, llamado el Justo. Éstos son los únicos judíos que colaboran conmigo en pro del reino de Dios, y me han sido de mucho consuelo.
12
Les manda saludos Epafras, que es uno de ustedes. Este siervo de Cristo Jesús está siempre luchando en oración por ustedes, para que, plenamente convencidos, se mantengan firmes, cumpliendo en todo la voluntad de Dios.
13
A mí me consta que él se preocupa mucho por ustedes y por los que están en Laodicea y en Hierápolis.
14
Los saludan Lucas, el querido médico, y Demas.
15
Saluden a los hermanos que están en Laodicea, como también a Ninfas y a la iglesia que se reúne en su casa.
16
Una vez que se les haya leído a ustedes esta carta, que se lea también en la iglesia de Laodicea, y ustedes lean la carta dirigida a esa iglesia.
17
Díganle a Arquipo que se ocupe de la tarea que recibió en el Señor, y que la lleve a cabo.
18
Yo, Pablo, escribo este saludo de mi puño y letra. Recuerden que estoy preso. Que la gracia sea con ustedes.